viernes, 29 de julio de 2011

El Macaón


En Asturies podemos ver tres especies de mariposas de la familia Papilionidae y de las tres, probablemente el Macaón (Papilio machaon) sea la mas conocida de todas. Al contrario que su pariente, la mariposa Apolo, que sólo se encuentra en zonas de elevada altitud, la Macaón se encuentra irregularmente distribuida por toda nuestra geografía, desde el nivel del mar hasta los 2000 m, aunque es escasa en las zonas más humanizadas del centro de la provincia.

Al igual que la Apolo, se trata de una mariposa muy grande, que puede llegar a los 85 mm de envergadura y que tiene un diseño y un colorido inconfundible. Esta especie presenta dos generaciones, una que vuela desde abril a junio y otra que aparece a finales de julio y vuela durante todo el mes de agosto. Ayer, en una zona costera pude disfrutar durante unos segundos de una de estas mariposas que hacía tiempo que no veía. Sus alas perfectas y sin trazas de desgaste indicaban claramente que había emergido de su crisálida hacía muy poco tiempo.

Al igual que ocurre con la Apolo, esta especie es muy apreciada por los coleccionistas, que en ocasiones han llegado a diezmar poblaciones enteras, por lo que no conviene dar muchos detalles sobre su localización. De todas formas, y si no es para estudios científicos que justifiquen la captura de cierto número de ejemplares, una alternativa inocua al coleccionismo es la fotografia. Os aseguro que no es nada sencillo fotografiarlas, aunque algunos fotógrafos, como Pablo Fernández, parezca que las tengan domesticadas.

martes, 26 de julio de 2011

Asegurando la paternidad


Asegurar la paternidad no es una tarea sencilla para los machos. En el mundo animal, la promiscuidad está muy extendida y las hembras intentarán por todos los medios asegurar que el padre de sus hijos sea el mejor padre posible. Esto es comprensible ya que ellas son las que mas invierten en la reproducción. Por su parte, los machos emplearán todas sus armas para evitar que otros machos fecunden a las hembras.

Los insectos son probablemente el grupo animal que ha desarrollado las estrategias mas sofisticadas para ese fin. En algunas especies de libélulas, los machos han modificado sus órganos copuladores para retirar el esperma anteriormente depositado por los machos rivales. De todas formas, una de las formas mas extendidas para asegurar la peternidad es la de permanecer unido a la hembra durante un largo tiempo después de haber transferido el esperma,como hace este macho de Hemíptero durante una noche de verano.

De esta forma se aumentan las posibilidades de que sus espermatozoides sean los que finalmente fecunden los huevos de la hembra.

viernes, 22 de julio de 2011

La playa fantasma

El Castru y Vidíu by DavidAlvarez1

Al caer la noche todo cambia, nada es lo que parece cuando la luz empieza a desaparecer. La mar brumosa se mezcla con las rocas de la orilla, que por momentos parecen moverse con las olas.

miércoles, 20 de julio de 2011

El control biológico de las plagas y la responsabilidad de las Administraciones

Cernícalo común (Falco tinnunculus), uno de los mejores plaguicidas

En el año 2007 se produjo una explosión demográfica de Topillos campesinos (Microtus arvalis) en la comunidad autónoma de Castilla-Leon. El invierno anterior había sido mas suave de lo normal, registrándose muy pocas heladas, por lo que la mortalidad natural había sido muy baja. Este hecho, unido a que a ese invierno le sucedió una primavera con temperaturas superiores a la media, favoreció la reproducción de esta especie y el aumento de su población.

Por supuesto no faltaron las habituales historias sobre las sueltas de roedores que realizaban el gobierno o los ecologistas, que pretendían con ello dar de comer a las rapaces y a las serpientes. Estas historias para no dormir las he oído en multitud de ocasiones, muchas veces de boca de las personas que menos me podía imaginar. Sorprendentemente, para ellos era mas creíble la existencia de laboratorios secretos dedicados a la reproducción masiva de mutantes ratoniles insaciables (que luego eran soltados desde helicópteros), que la existencia de ciclos demográficos regulares en las poblaciones naturales de roedores. En una ocasión escuché una historia alucinante sobre el tema, me contaron que los topillos se soltaban en canutos de cartón desde los helicópteros; en cada canuto se metían 3 topillos, de forma que al caer al suelo desde las alturas, dos de ellos se mataban en el golpe, pero el tercero sobrevivía al impacto al caer sobre los cuerpos espachurrados de los otros dos mártires.

La respuesta de la Administración ante esta explosión demográfica no se hizo esperar y como suele suceder no atendieron a criterios objetivos, sino que optaron por una estrategia populista que era la que demandaban los potenciales votantes: sembrar de veneno el campo. En total, la junta de Castilla y León se gasto 24 millones de euros en veneno y como se había avisado desde las instituciones científicas, el resultado fue que la plaga desapareció de forma natural. El descenso de la población de topillos fue el mismo en las zonas envenenadas que en las zonas sin envenenar (Olea et al, 2009, pdf) Eso si, el uso de venenos causó un desastre natural sin precedentes, provocando la muerte de miles de aves rapaces, mustélidos y muchos otros animales. Curiosamente la dieta de las aves rapaces y otros carnívoros está compuesta mayoritariamente por roedores, siendo los topillos su presa mas habitual, por lo que las medidas adoptadas por la Administración favorecieron el exterminio de los principales aliados contra la plaga que intentaban atajar. Por si fuera poco, el uso de venenos como el empleado para los topillos, que es un potente anticoagulante, es muy peligroso y puede causar graves daños a la población humana.

Y yo me pregunto, ¿quién tiene la responsabilidad de haber matado a todas estos animales protegidos?. La utilización de venenos y cebos envenenados está expresamente prohibida por la ley 4/1996, de 12 de julio, de Caza de Castilla León, y su uso lleva aparejada una multa que oscila entre 3.903,88 € y 78.077,48 € (Decreto 65/2006 de 14 de septiembre por el que se actualiza la cuantía de las sanciones a imponer por la comisión de las infracciones tipificadas en la Ley 4/1996). Quizás a la señora consejera de Agricultura de esta comunidad, que se saltó la ley que ella misma había aprobado habría que aplicarle una sanción ejemplarizante. Si por poner 100 g de veneno te pueden poner una multa de varios miles de euros, ¿cuantos euros tendría que pagar la persona que autorizó un envenenamiento masivo que causó la muerte de miles de animales protegidos? Curiosamente la misma admnistración que redacta una ley es la primera en saltársela. Eso sería como si un político que redacta leyes contra el robo y la corrupción fuera un ladrón y un corrupto ("caramba, que coincidencia", como dirían Les Luthiers). Pues sorprendentemente, la consejera de Castilla León durante la plaga de topillos no ha tenido que responder ante la justicia por esa masacre, aunque quizás lo haga por corrupción (caramba que coincidencia). Lo que es mas serio es que ha repetido en el cargo, por lo que si como es previsible se repite una plaga de topillos, seguramente adopte las mismas medidas que en la anterior legislatura.

Pero parece que en todo este asunto tan sucio hay una pequeña esperanza. En los últimos años han comenzado varios proyectos que tienen como finalidad incrementar las poblaciones de los depredadores naturales de los topillos, sobre todo rapaces tanto diurnas como nocturnas. Hace poco comentaba en este blog cómo una persona que se dedicaba a la agricultura conocía perfectamente el papel de estas aves en el control de los roedores, y cómo cuidaba del nido de una pareja de cárabos porque eran sus mejores aliados. Yo creo que esta persona le podría dar una charla a la señora consejera sobre el control biológico.



lunes, 18 de julio de 2011

El extraño celo de los corzos


A mediado del mes de julio comienza el celo de los corzos (Capreolus capreolus), que se adelanta varios meses al de sus parientes, los ciervos y gamos. Mientras que todos estamos familiarizados con la berrea del ciervo, el celo del corzo es mucho más discreto, quizás porque al contrario que otros cérvidos, el corzo es un animal solitario que no forma harenes durante la época de reproducción, como hacen otras especies de cérvidos.

Una cosa que sorprende la primera vez que se presencia el celo del corzo es que los machos ni berrean ni mugen, los corzos ladran. Su reclamo se asemeja mucho al ladrido de un perro y por eso el celo del corzo también recibe el nombre de "ladra". Los machos son muy territoriales y agresivos con otros machos de su especie durante todo el año y pueden delimitar territorios de hasta 7 hectareas a donde acuden las hembras para aparearse, atraídas por los ladridos del macho.

Pero una de las características más sorprendentes de la reproducción de los corzos es que la gestación no comienza inmediatamente después del apareamiento, como ocurre en la mayoría de los animales. El óvulo, una vez fecundado, da lugar a un zigoto que sufre las primeras divisiones hasta el blastocito,  luego el desarrollo se detiene y el embrión permanece en un estado latente hasta aproximadamente el mes de diciembre. En ese momento continúa desarrollándose normalmente produciéndose el parto en el mes de abril. En total transcurren unas 40 semanas desde la fecundación hasta el nacimiento, aunque realmente la verdadera gestación dura sólo 19. A este fenómeno se le llama implantación diferida o diapausa embrionaria y es frecuente en otros grupos de mamíferos como los mustélidos (también aparece en los murciélagos, los marsupiales y el oso polar), pero entre los Artiodáctilos sólo ocurre en el corzo.

Mediante la diapausa embrionaria, la hembra de corzo tiene control sobre su embarazo. Si las condiciones ambientales son propicias y el estado nutricional de la hembra es el adecuado, se produce una liberación de hormonas que hace que se reinicie el embarazo propiamente dicho. Si las condiciones son adversas o el estado de salud de la hembra no es el adecuado, el embarazo no prosigue con el consiguiente ahorro energético para ella.

jueves, 14 de julio de 2011

Poniendo puertas al campo


La especie humana tiene la fea costumbre de poner fronteras en su territorio, tiene la necesidad de delimitarlo, parcelarlo y cerrarlo para que todos los demás individuos (de su especie o de otra) tengan bien claro que eso es suyo. Se apropia de campos, montañas, ríos y mares y no le vale con dejar una marca temporal (como hacen otros animales), el hombre es capaz de gastar ingentes cantidades de tiempo y dinero en construir muros, cercados y empalizadas, muchos de los cuales durarán mucho mas que su propia vida. Y es capaz de matar por un metro mas o menos.


A más de 1800 metros de altitud, varios kilómetros de vallado de madera, reforzado con alambre de espino, cortan la campera  en las Ubiñas hasta las cumbres más altas. No me puedo hacer idea del tiempo que llevaría construirlo, ni de los árboles que se talaron para hacer todas esas estacas. Al final de lo que se trata es que las vacas de allí que son tuyas, no se coman la hierba de aquí que es mía.¿Y yo donde se supone que tengo que pacer?
Como decía Einstein, "sólo dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y no estoy seguro de lo primero"

martes, 12 de julio de 2011

El dimorfismo sexual en la mariposa Apolo

Macho de Parnassius apollo

La mariposa apolo (Parnassius apollo) es una de las mariposas más llamativas que podemos encontrar en la Península Ibérica. A su gran tamaño (casi 8 cm de envergadura) hay que añadir su color blanco con los característicos lunares anaranjados o rojos y su majestuosa forma de volar, dejándose caer por las laderas de las montañas y volviendo a subir sin esfuerzo aparente. Estas mariposas necesitan de la presencia de las plantas crasas del género Sedum, ya que sus orugas se alimentan exclusivamente de ellas.


La mariposa Apolo es una especie eminentemente alpina, siendo muy raro encontrarla por debajo de los 1300 msnm, aunque pueden aparecer algunas por encima de los 700 m. Esta dependencia de las altas cumbres ha favorecido la aparición de numerosas subespecies, ya que las para estas mariposas las montañas representan islas separadas entre si por un mar inhóspito de bajas altitudes (y altas temperaturas). En Asturies podemos encontrar dos subespecies de las 24 que aparecen en la Península Ibérica: P. apollo asturiensis en la Coordillera Cantábrica y P. apollo ardanazi en los Picos de Europa. Los ejemplares que fotografié hace unos días pertenecen a la primera subespecie y como se puede apreciar, los lunares son de color anaranjado pálido y no rojos como suelen aparecer en otras subespecies.

Hembra de Parnassius apollo

Pero entre todas las mariposas de esta especie que vi (que sorprendentemente fueron muchas) me llamaron la atención un par de ejemplares más oscuros, casi grisaceos en vez de blancos y que tenían lunares naranjas en las alas anteriores. La Apolo es una especie muy polimorfa, con una gran variabilidad individual entre ejemplares de la misma colonia, como indica Hugo Mortera en su libro Mariposas de Asturias (sin duda el mejor y más completo libro sobre este grupo de insectos publicado en Asturies y que os podéis bajar en pdf en este enlace; aunque  también lo podéis encontrar en papel).

Hembra de Parnassius apollo

Lo que yo en mi ignorancia pensé que se trataba de una nueva subespecie, era en realidad una hembra de la misma subespecie que las otras, como me confirmó Pablo Fernández cuando le mandé unas fotos. ¿Pero por qué sólo había visto tan pocas hembras en comparación con la gran cantidad de machos que volaban ese día? Algunos autores habían propuesto que la proporción de sexos (sex-ratio) estaba muy sesgada a favor de los machos, y que estos eran mucho mas numerosos que las hembras, lo que sugería una mortalidad selectiva de las hembras.

Lo cierto es que los últimos estudios realizados con esta especie demuestran que esta percepción es realmente un artefacto, y que la proporción sexual es 1:1, sólo que mientras que los machos son observados casi siempre volando, las hembras pasan más tiempo posadas, por lo que realmente la diferencia en la proporción de sexos se debe realmente a una mayor detectabilidad de los machos respecto a las hembras.

Referencia
P Adamski (2004). Sex ratio of apollo butterfly Parnassius apollo (Lepidoptera: Papilionidae) facts and artifacts. European Journal of Entomology, 101 (2), 341-344

domingo, 10 de julio de 2011

El Cúmulo de La Percha y las ilusiones ópticas

Collinder 399 o el asterismo de La Percha by DavidAlvarez1


El pasado 25 de junio el día había estado completamente despejado y la luna menguante hacía presagiar que sería una buena noche para ver estrellas. Así que esperé a que oscureciera, cogí los bártulos y me metí por un camino que cruza el bosque, a ver si encontraba un sitio lo suficiéntemente alejado de las espantosas farolas naranjas que proliferan por todas partes como setas en otoño.

Busqué un lugar entre los árboles desde donde se apreciara bien la Vía Láctea y saqué unas cuantas fotos. Como me suele ocurrir, la mayoría de las fotos no quedaron bien, o demasiado oscuras o movidas, o con una composición que no me gustaba, me sigue resultando muy complicado buscar un buen encuadre cuando todo está oscuro. De todas las fotos que hice esa noche salvé esta, aunque no era ninguna maravilla, pero me gustó el efecto del árbol muerto bajo la luz de la vía láctea. Lo que no me esperaba es que en la foto hubiera algún secreto del que no me hubiera percatado, y quién mejor que Frikosal, del que ya os hablé varias veces en este blog, para abrirme los ojos.


Imagen del asterismo de la Percha tomada del Stellarium

Me comentó que en la foto que había colgado en Flickr se veía el asterismo Collinder 399, más conocido como el Cúmulo de la Percha. Si os fijáis en la primera foto, un poco hacia la izquierda y hacia arriba del árbol más alto que aparece, se ve un grupito de estrellas alineadas, pues ahí está. Pero tengo que admitir que hasta ese momento no tenía ni idea de lo que eran, yo siempre había pensado que las estrellas se agrupaban en constelaciones y que así las veíamos y reconocíamos en el firmamento. Pues como me suele ocurrir frecuentemente, estaba equivocado, así que miré por internet y en algún libro que tengo por casa y finalmente me enteré de lo que era un asterismo. También comprobé de nuevo que la vista nos engaña muchas veces y que no siempre nos debemos fiar de lo que nos enseñan nuestros ojos.



Lo primero que tendremos que saber es cómo encontrarlo. Para localizarlo buscaremos dos estrellas muy visibles y brillantes: Altair y Vega. Si trazamos una línea imaginaria entre ellas, a una tercera parte de esa línea, más próxima a Altair, allí estará el cúmulo de la Percha o Collinder 399. En la foto que he colgado en la entrada se ve Altair pero Vega quedó fuera del encuadre, así que no aparece.

Aparentemente, cuando nos fijamos en él tiene un aspecto muy parecido a algunos cúmulos verdaderos, como las Pléyades, pero realmente es una ilusión óptica. Un asterismo no es una cúmulo porque las estrellas que lo componen no se formaron a la vez ni están unidas estre sí por fuerzas gravitatorias (como ocurre en los cúmulos verdaderos). El cúmulo de La Percha, o asterismo Collinder 399 (en honor de Pier Collinder, que lo descubrió en 1931) está formado por 10 estrellas, 6 de las cuales aparecen alineadas. Todas estas estrellas se encuentran muy alejadas entre sí y no tienen ninguna relación entre ellas ni ninguna fuerza que las una. Se trata de una agrupación fortuita, de forma que las vemos juntas porque son una proyección en el firmamento y sólo coinciden en nuestra línea visual. Esto quiere decir que si pudiéramos viajar a otro lugar del firmamento, todas las estrellas de nuestro asterismo las veríamos separadas y sin ninguna relación entre ellas y no reconoceriamos ninguna formación.

NOTA: como siempre, podéis pinchar en las fotos para verlas con más detalle

viernes, 8 de julio de 2011

Superdepredador o carroñero


Hace unos días mientras muestreaba ranas en el Puerto de la Cubilla, levanté a un milano negro (Milvus migrans) que se encontraba comiendo "algo" en el suelo. Despegó rápidamente y comprobé que llevaba los restos de un ave entre las garras y aproveché para hacerle unas fotos ya que pasó muy cerca de donde yo estaba. En un principio me parecieron los restos de una rapaz, quizás de un cernícalo pero no estaba seguro.

Al llegar a casa y mirar las fotos seguía teniendo dudas, así que pregunté a los que saben mas que yo y en pocos minutos ya habían dado con la respuesta. Toño Salazar me comentó que parecían los restos de un Buho chico (Asio otus) y luego Gonzalo Gil y varias personas mas confirmaron que esas plumas que asomaban eran sin duda de esa especie. Recordé entonces que Adrián Vigil y David Pascual, ambos socios de la COA, habían visto a esa especie poco antes de llegar al puerto.


Al ampliar otra de las fotos que había hecho ese día, se despejaron las dudas definitivamente. Entre las garras del milano asomaba la pata emplumada de la rapaz nocturna. Pero ahora surgía otra pregunta, ¿habría sido el milano el que cazó al buho chico o se lo habría encontrado muerto?, ¿se habría comportado el milano como un superdepredador o como un carroñero? Nunca lo sabremos.

Nota: pinchad en las fotos para ampliarlas

miércoles, 6 de julio de 2011

La libélula que me dio la mano

Hembra de Sympetrum flaveolum sobre mi dedo

Era una fría mañana de verano y el sol aun no había subido lo suficiente para calentar los alrededores de la charca, pero ella sabía que había llegado el momento. Después de casi un año en el agua, después de pasar el invierno adormecida bajo el hielo y nieve, la primavera la había despertado y en pocas semanas el agua se llenó de comida apareció en forma de insectos acuáticos y renacuajos.

En un par de meses cambió de traje varias veces porque se le fue quedando pequeño, pero después del último cambio sintió el impulso de salir del agua para ver el mundo que había allí arriba. Se asomó a la superficie y trepó por una ramita de la orilla, se agarró fuertemente y su traje se empezó a rasgar. Poco a poco asomó el cuerpo de la pequeña libélula, pero tardó casi una hora en liberarse completamente de su vieja ropa para poder mirar alrededor con sus ojos recién estrenados. Aún tenía que estirar las alas y subió un poco más, hasta la punta de la ramita, para buscar espacio libre. Pero dio un mal paso y se cayó al suelo.

Me la encontré sobre la hierba moviéndose torpemente, no le quedaba mucho tiempo. Si durante los siguientes minutos no era capaz de estirar sus nuevas alas todo estaría perdido. Le acerqué mi dedo y ella aceptó la invitación. Luego levanté la mano despacio y dejé que el sol la calentara. Así estuvimos los dos unos minutos, después aleteó y se levantó en aire para comenzar su nueva vida. Su primer vuelo fue corto, no más de 6 o 7 metros, pero después de un rato se fue y ya no la volví a ver. Quizás me la encuentre el próximo día que suba, a lo mejor se acuerda de mi y me vuelve a dar la mano.


Muy cerca de donde encontré a mi amiga, otra hembra de su especie, probablemente una hermana suya, había tenido menos suerte. Algo había ocurrido y sus alas y su abdomen no se habían estirado correctamente, ya no había nada que hacer. La suerte ya estaba echada.

lunes, 4 de julio de 2011

El lagarto sin patas


Los esculibiertos (Anguis fragilis) o luciones como se les conoce en castellano, son unos reptiles muy particulares. Aunque mucha gente los confunde con serpientes, en realidad se trata de lagartos que han perdido sus patas, de las que sólo quedan unos pequeños vestigios óseos internos que no sobresalen al exterior. Otra de las características de esta especie es la presencia de párpados móviles, que también aparecen el resto de lagartos y que en las serpientes han sido sustituidos por unas escamas transparentes que recubren el ojo. Los esculibiertos tienen hábitos crepusculares y discretos y suelen esconderse durante el día bajo troncos o piedras. Cuando abandonan sus refugios se desplazan moviéndose sinuosamente entre las hierbas de los prados, enterrándose frecuentemente en el sustrato si está lo suficientemente blando.


Para un esculibiertu, la presencia de patas resultaría un estorbo y no una ventaja, ya que le dificultarían los desplazamientos entre las plantas y raicillas. Pero la evolución es muy sabia y a lo largo de millones de años, los ancestros de los esculibiertos han ido perdiendo su patas paulatinamente, ya que aquellos individuos que tenían las extremidades más pequeñas resultaban mas aptos para la vida en ese ambiente y por lo tanto su supervivencia sería mayor. Y por lo tanto, y tal como sugiere la teoría de Darwin, sus probabilidades de reproducirse y de pasar sus "genes paticortos" a las siguientes generaciones serían mayores que las de sus congéneres de patas largas.

Eslizón tridáctilo ibércio (Chalcides striatus) con sus patas vestigiales

De esta forma, los esculibiertos son una prueba viviente mas que confirma la teoría de la evolución por selección natural de Darwin. A los negadores de esta teoría y defensores de la chorrada integral que algunos llaman "Diseño inteligente" (del que ya hablaré mas adelante un dia que tenga humor) les recomendaría que se fijaran en un esculibiertu y sobre todo en otras especies similares, como el eslizón tridáctilo ibérico (Chalcides striatus) que con sus patas vestigiales y apenas funcionales son muestras inequívocas de transición evolutiva entre los lagartos "normales" y los lagartos ápodos. No sería descabellado afirmar que los ancestros de nuestro esculibierto tuvieron un aspecto muy similar a estos eslizones.

No hay peor ciego que el que no quiere ver.