martes, 28 de septiembre de 2010

¿Donde están los quebrantahuesos liberados en los Picos de Europa?

El  8 de julio de este año, hace casi dos meses y medio, se liberaron los dos primeros quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) en los Picos de Europa como parte de un proyecto de reintroducción dirigido por la FCQ. Desde entonces, y a pesar de que los dos ejemplares han sido provistos de marcas de colores de identificación a distancia y equipados con emisores GPRS que permiten conocer su posición exacta a cualquier hora del día, no hemos vuelto a saber nada de ellos. De la euforia de los políticos y los responsables del proyecto durante los meses previos a la suelta, se ha pasado a un mutismo absoluto, ni siquiera en la página web del proyecto aparece noticia alguna.

Este silencio es sospechoso, sobre todo tratándose de un proyecto apoyado desde el principio por la administración asturiana, y que incluso el presidente del Principado había tildado de "sueño hecho realidad". Todos conocemos cómo les gusta a los políticos sacar rédito electoral de cualquier cosa que hagan, y por eso me extraña que no haya aparecido ninguno de estos señores cargado de papelotes, fotos y gráficos a ilustrarnos sobre las andanzas de Leoncia y Deva, que así es como llamaron a las dos hembras liberadas. Es probable que ese sueño se haya convertido en pesadilla, y que los dos quebrantahuesos hayan muerto envenenados, como ya ha sucedido con una gran cantidad de aves y mamíferos en nuestra región.

El veneno ha vuelto a aparecer con fuerza en Asturies, y en los Picos de Europa, el lugar donde se pretende que se establezca una población viable de esta especie, ha causado y sigue causando la muerte de numerosos buitres y otras aves carroñeras. Precisamente el veneno había sido el causante de la extinción del quebrantahuesos en los Picos a mediados del siglo XX, y la actual presencia del mismo en esas montañas había sido uno de los argumentos en contra de la reintroducción. Parece evidente que antes de soltar nuevas aves se deberían eliminar los problemas que habían llevado a la especie a su desaparición.

En el caso de que realmente las dos aves soltadas hubieran muerto, sería necesario dar a conocer esos datos. Todos sabemos que la supervivencia durante el primer año de vida de todas las rapaces es muy baja, y en el caso de aves liberadas procedentes de cría en cautividad, es mucho menor. Ese es un riesgo conocido y que todos los proyectos de este tipo ya tienen en cuenta. Es imprescindible liberar varias decenas de animales durante muchos años antes de que se produzcan las primeras reproducciones en libertad. Lo que no se puede permitir es el oscurantismo y la falta de información, si las aves se han muerto es necesario que se sepa y que se sepan todos los detalles, y si aun siguen vivas no estaría mal que se dijera también.

Si las aves hubieran muerto y los responsables del proyecto lo supieran y hubieran ocultado esa información, sería la puntilla para un proyecto que fue muy criticado desde el principio, no solo por numerosas asociaciones conservacionistas, sino tambien por un comité de expertos pertenecientes al CSIC y a varias universidades españolas. Curiosamente, la Sociedad Española de Ornitologia, que había encargado ese último informe y que recomendaba la corrección del proyecto antes de ponerlo en marcha, justo antes de la suelta dio marcha atrás y ahora lo apoya e incluso el propio director de esta asociacion se muestra muy alegre con la suelta.

Mientras todo esto ocurre, hace un par de meses, coincidiendo con la suelta de Leoncia y Deva, moría en Lleida el quinto quebrantahuesos en lo que va de año, lo habían bautizado como Rover y su muerte no se hizo pública. Quizás en este caso tampoco convenía que se supiera que en la población de la que se están extrayendo los pollos con que se están repoblando los Picos, las cosas tampoco son de color de rosa, y que por culpa del veneno, los tendidos eléctricos y otras muchas causas, casi siempre ligadas al hombre, la población pirenaica sigue en peligro.

sábado, 25 de septiembre de 2010

La otra cara de las Cíes

Las Cíes forman parte del Parque Nacional Marítimo Terrestre de las Islas Atlánticas, lo que no parece haber evitado que estén sometidas a una enorme presión turística. El límite diario de visitantes está establecido en 2000 personas, que se concentran sobre todo en la Isla do Faro, donde se encuentra el camping. Aparte de este número de personas que puede acceder en los barcos regulares, una gran cantidad de barcos deportivos llegan a ellas todos los días, sobre todo en verano.

Pero las Cíes no son sólo un lugar turístico, desde septiembre a junio, cuando los barcos no las visitan, solo están sus acantilados, sus playas y la fauna que las habita.









Las dos especies de aves más importantes de las Illas Cíes, y que han contribuído a la que este archipiélago haya sido declarado Parque Nacional, son el Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) y la Gaviota patiamarilla (Larus michaellis). Estas dos especies tienen aquí unas de las mayores poblaciones nidificantes de toda la Península. Hace tan sólo 10 años, en las Illas Cíes criaban mas de 1000 parejas de moñudos y mas de 20.000 parejas de gaviotas patiamarillas.



Desgraciadamente, la falta de un plan de gestión serio del Parque Nacional, que limite la pesca con redes de enmalle en las inmediaciones de las colonias, ha causado la reducción de esa población de cormoranes moñudos a menos de 300 parejas en el año 2010. Asimismo, la colonización de estas islas por los visones americanos representa un nuevo problema de enorme gravedad, ya que son los responsables de la muerte de varias decenas de adultos reproductores en los dos últimos años.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Sigue la migración de los limícolas

Ya hace varias semanas que la migración de los limícolas está llenando nuestras playas y estuarios de estas aves. La mayoría sólo permanecen unas horas, lo suficiente para alimentarse y recuperar fuerzas, pero unos pocas se quedarán aquí todo el invierno. 

Aquí os dejo unas fotos de varias de las especies que se pueden ver ahora en paso y que he ido haciendo estos últimos días.


Archibebe común (Tringa totanus)


Correlimos gordo (Calidris canutus)

Correlimos tridactilo (Calidris alba)

Correlimos comunes y tridáctilos


Aguja colipinta (Limosa lapponica)

Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

martes, 21 de septiembre de 2010

Correlimos canelo


La migración postnupcial se encuentra estas semanas en pleno apogeo. Junto a las especies mas comunes, cuyas rutas migratorias pasan por el Cantábrico, se pueden ver de vez en cuando algunos ejemplares aislados de especies raras, que por alguna razón, probablemente meteorológica, se han desviado de sus rutas normales y aparecen por aquí.


En el post anterior hablaba de la pequeña irrupción de Escribanos lapones, que probablemente vengan de Groenlandia. El sábado pasado, justo el día que los vimos en Peñes, pasamos por la playa de Bañugues a ver si habían entrado nuevos limícolas. Entre los habituales correlimos, agujas y chorlitejos encontramos uno distinto. Se trataba de un Correlimos canelo joven (Tryngites subruficollis), una especie que se reproduce en America del Norte y que se presenta accidentalmente en la Península Ibérica.


Esta especie no suele tener los mismos hábitos que los otros limícolas, y suele preferir prados y zonas más secas para alimentarse y descansar. Casualmente el ejemplar de Bañugues estaba en la playa, aunque no parecía sentirse muy cómodo en el agua y cruzaba los charcos de marea rápidamente para alimentarse entre las algas de la orilla.



La semana pasada aparecieron dos individuos de esta especie en el cercano Cabu Peñes y hace un par de semanas apareció otro en la charca de Rinlo (Ribadeo), de la que ya hablé varias veces en este blog, y varias aves mas tanto en el Cantábrico como en resto de la Península. Habrá que estar atentos a nuevas sorpresas. Ayer mismo, en una visita a Bañugues acompañado de Héctor y Tino volvimos a verlo pero esta vez alimentandose en el pedrero.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Escribanos lapones


En los últimos días estamos asistiendo a una pequeña invasion de Escribanos lapones (Calcarius lapponicus) en varios lugares del norte de la Península Ibérica. Esta especie se reproduce en el norte de Europa y Asia y también en Groenlandia. Se trata de una especie que se presenta accidentalmente en nuestro país, por lo general en octubre o noviembre.




En ocasiones es frecuente verlos comer mientras se arrastran gateando por el suelo siendo muy confiados. Durante las observaciones solían permanecer en grupo y siempre se encontraban en la misma zona, prefiriendo areas pedregosas con poca vegetación.


El 12 de septiembre Clemente Álvarez observó un grupo de 5 ejemplares de esta especie en el Cabu Peñes, a los que se sumaron 3 ejemplares mas en los días siguientes. Ayer sábado se encontraban los 8 ejemplares en el mismo lugar, mostrando mucha querencia por las zonas pedregosas del borde del acantilado donde se alimentaban de las semillas de las Armerias.

Esta invasión de escribanos lapones no sólo está ocurriendo en la Península Ibérica, sino que se está haciendo notar en otros lugares de Europa, y según parece estos individuos proceden de Groenlandia y del NE de Canadá.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Entre delfines, calderones, rorcuales y orcas

El pasado domingo nos juntamos unas 20 personas en el puerto de Santurzi para repetir el viaje en el Pride of Bilbao en busca de cetáceos. Después de la mala suerte que tuvimos el año pasado habíamos decidido repetir una vez mas, y ya que esta línea de ferry que une Bilbao y Portsmouth dejará de funcionar a finales de este mes, no nos quedaban muchas mas oportunidades.

El barco partió puntual y el orbayu del momento del embarque dio paso a un viento del nordeste que despejó el cielo pero que fue arreciando poco a poco hasta que al cabo de unas pocas horas alcanzó una fuerza 4-5 que hacía casi imposible la observación. Las olas empezaron a aumentar de tamaño y los borregos que se formaban hacían muy difícil ver cualquier cetáceo en superficie, ni siquiera sus soplos.

Alcatraces comunes

Durante el primer día vimos muy pocas aves, algunos grupos de alcatraces y unos pocos págalos grandes, y entre los cetáceos tan solo se dejaron ver un par de Zifios de Cuvier (Ziphius cavirostris) que pasaron muy cerca del barco y que desaparecieron por la popa casi sin que nos enteráramos. Todo lo que ocurría a mas distancia pasaba completamente desapercibido debido a las condiciones meteorológicas.

El segundo dia no empezó mucho mejor, el viento seguía soplando y además una vez en el Canal de la Mancha los cetáceos son mas escasos que dentro del Golfo de Bizkaia, aun así pudimos ver bastante lejos a un par de rorcuales aliblancos (Balaenoptera acutorostrata) y unas pocas marsopas (Phocoena phocoena). Tras desembarcar en Portsmouth y tomarnos unas pintas en un pub de la ciudad regresamos al barco esperando que el tercer y último día cambiara la suerte de una vez y pudieramos tener un buen día. Mientras tanto, los ánimos iban decayendo y ya éramos varios los que apostábamos por pasar por la quilla al chavalote Gorka Ocio en vista de que la situación empezaba a parecerse cada vez más a la del año pasado.

El martes era nuestro último día, y teníamos depositadas todas nuestras esperanzas en el momento en que entráramos en la zona de los barrancos franceses, un auténtico punto caliente para los cetáceos debido a los afloramientos que se producen al pasar de la zona abisal a las zonas más superficiales de la plataforma. El viento, esta vez del sureste y la mar de fondo de entre 2 y 3 metros no parecía que nos fuera a abandonar en todo el día e íbamos perdiendo las esperanzas a medida que iba pasando el tiempo y las condiciones no mejoraban. Durante la mañana sólo vimos alcatraces, un arao (Uria aalge) y varias alcas (Alca torda) y ni un sólo cetáceo.

Sorprendentemente, a las 4 de la tarde, cuando entrábamos en los barrancos, el viento empezó a calmarse y la mar se fue quedando poco a poco. Justo en ese momento empezaron a aparecer grupos de delfines comunes (Delphinus delphis), primero unos pocos y después mas y mas delfines.



Delfines comunes

En algunos momentos llegamos a ver algunos grupos de varias decenas de animales saltando muy cerca del barco, pudiendo observar perfectamente diseño característico de esta especie, con la forma en reloj de arena y el color amarillento de la parte delantera.

Un págalo grande y un bando de gaviotas de sabine

Al mismo tiempo que aparecían los delfines, fue aumentando el número de aves marinas, sobre todo págalos grandes (Catharacta skua) de los que se llegaron a juntar hasta 7 ejemplares a la vez y algunos págalos parásitos (Stercorarius parasiticus) y Paíños comunes (Hydrobates pelagicus). También siguió el paso casi contínuo de alcatraces y se vieron varios grupos de gaviotas de sabine (Xema sabini), y algunos falaropos picogruesos (Phalaropus fulicarius).


Calderones de aleta larga

Inmediatamente después de que aparecieran los primeros delfines, justo cuando entrabamos en las zonas mas profundas, alguien cantó los primeros calderones (Globicephala melas) que se acercaban al barco. En un momento empezaron a aparecer por todos lados, unos muy cerca, casi pegados a los laterales y otros mas lejos. Había calderones por todas partes, en ocasiones mezclados con los grupos de delfines.

Solpo y parte del lomo de un cachalote

La práctica ausencia de viento en esos momentos y el estado de la mar, sin prácticamente olas nos permitió disfrutar de la imagen de una gran cantidad de soplos de los grandes cetáceos. Vimos varios cachalotes (Physeter macrocephalus), que con su soplo oblicuo y dirigido hacia adelante resultaban inconfundibles. No se acercaron al barco y permanecieron a distancia aunque en varias ocasiones los vimos sumergirse mientras enseñaban su enorme cola antes de desparecer en las profundidades.

Soplo de un rorcual comun

También vimos gran cantidad de soplos de rorcuales comunes (Balaenoptera physalus), que con sus 25 metros de longitud es el segundo animal mas grande de la Tierra tras la ballena azul. En algunos momentos llegamos a contar hasta 10 soplos distintos de otros tantos animales alrededor del barco, pero al igual que pasó con los cachalotes, ninguno se acercó demasiado aunque alguno nos permitió ver su lomo antes de desaparecer.

 Rorcual comun

Ese era el gran momento del día, y las carreras hacia proa y hacia popa y hacia babor y estribor eran contínuas, ya que los animales aparecían por todas partes a la vez. De repente, Jon Hidalgo vio una salpicadura de gran tamaño que no parecía que se hubiera producido por el salto de un delfín, y junto a ese salto se vieron algunos mas. Poco a poco fue aumentando la actividad y en un momento esa zona del océano se llenó de saltos y de salpicaduras cerca de al menos un rorcual común. Aunque la luz venía casi de frente, hubo un momento en que se vieron claramente las aletas dorsales y una de ellas pertenecía sin duda a un macho de Orca común (Orcinus orca), su forma recta y su gran tamaño la hacían inconfundible. A su lado se veían otras aletas, probablemente pertenecientes a hembras de su misma especie.

En un instante, lo que parecían un salto aislado se convirtió en una actividad frenética con saltos en todas direcciones y al menos dos grupos de orcas separados por varios cientos de metros que parecían que se encontraban en plena cacería. Entre las orcas se llegaron a ver varios rorcuales comunes, que probablemente fueran las presas, algunos delfines mulares y varios calderones que en vez de huir parecían nadar hacia el lugar donde se encontraban las orcas.

Delfin listado al atardecer

Poco a poco el barco se fue alejando del lugar y tanto las orcas como el resto de cetáceos se fueron viendo cada vez mas lejos hasta desaparecer de nuestra vista. Cuando ya no había casi luz, pero aun se seguían viendo varios soplos de rorcuales en la distancia apareció un grupo de delfines listados (Stenella coeruleoalba) que hicieron varias cabriolas cerca del barco.


Para finalizar el día pudimos disfrutar del rayo verde en el momento de la puesta de sol, aunque no tan claro como lo había podido ver hacía unas semanas. Y como ocurrió en el viaje anterior, nos fuimos con el buen recuerdo de haber pasado unos días entre un buen grupo de grillaos por los bichos, compartiendo pintas, embutido, conversaciones y horas de mar. Ojala que al Pride lo sustituya otro ferry y podamos repetir el viaje en el futuro.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Buen paso de pardelas y charranes

Pardela pichoneta (Puffinus puffinus)

Después de unos cuantos días con viento del nordeste y de las fuertes rachas de oeste de hace dos días ayer el viento dio una tregua soplando una suave brisa que aprovecharon las pardelas y los charranes para continuar su viaje hacia el sur.

Desde la Punta la vaca (Lluanco, Asturies) y durante unas 3 horas de observación por la tarde de ayer se registró un buen paso de unos 300 ex/hora de pardelas pichonetas (Puffinus puffinus) y de pardelas baleares (Puffinus mauretanicus) (50-100 ex/hora), que es una buena cifra aunque no tiene comparación con las observadas durante el mismo día en la Estaca de Bares, donde alcanzaron entre 800 y 1000 pichonetas por cada hora de observación. Además de pichonetas y baleares se vieron varias pardelas cencientas (Calonectris diomedea), la mayoría solas o en grupos pequeños, destacando un grupo de 11 ejemplares.

Charrán patinegro (Sterna sandvicensis)

El paso de charranes también fue muy bueno, pasando algunos grandes bandos de charranes patinegros (Sterna sandvicensis) y charranes comunes (Sterna hirundo) y bastante fumareles comunes (Chlidonias niger). Entre las gaviotas pelágicas vimos dos gaviotas de sabine (Xema sabini) bastante lejos de la costa.

Págalo parásito joven (Stercorarius parasiticus)

Los págalos no fueron muy abundantes, aunque pasaron las 3 especies más comunes pero en escaso número, predominando los págalos parásitos (Stercorarius parasiticus), varios págalos grandes (Catharacta skua) y sólo un págalo pomarino (Stercorarius pomarinus).


Como ocurre la mayoría de los días de paso, la especie más abundante fue el Alcatraz común (Morus bassanus) con cifras superiores a los 600 ex/hora, que pasaban muy cerca de la línea de costa.

Además de aves estrictamente marinas, entre los limícolas pasaron 3 falaropos picogruesos (Phalaropus fulicarius), un bando de agujas colinegras (Limosa limosa) y un grupo de 39 zarapitos trinadores (Numenius phaeopus).

lunes, 6 de septiembre de 2010

Júpiter y sus satélites

Júpiter, abajo en la fotografía. Con este aumento no son visibles los satélites.
Canon 50D, Canon 17-40 f/4 EF L USM a 17 mm. 30" a f 6.3, ISO 1600

En las noches despejadas de finales del verano, es suficiente con mirar a hacia el Este poco después de que se ponga el sol, para observar un punto muy luminoso que destaca sobre todas las estrellas que tiene a su alrededor.

Si tenemos a mano unos prismáticos o mejor aun un telescopio, que no hace falta que tenga muchos aumentos, y miramos hacia ese punto comprobaremos que a su alrededor hay otros cuantro pequeños puntos luminosos. Si repetimos esta observacion durante varios días es fácil comprobar que los pequeños puntos van cambiando de posición relativa, hecho que ya había llamado la atención de Galileo hace 400 años.

De izquierda a derecha: Io, Júpiter, Europa, Ganímedes, y Calisto.
Canon 50D, Canon 100-400 f/4.5-5.6 EF L IS USM a 400 mm. 0,5" a f 6.3, ISO 250. Recorte.

Este gran punto brillante es Júpiter, y los cuatro pequeños puntitos son cuatro de sus satélites, que  ya había observado Galileo en 1610 y que desde entonces reciben el nombre de satélites galileanos. Galileo, utilizando un telescopio casero que él mismo había construído llegó a la conclusión de que esos puntos no eran estrellas sino cuerpos planetarios que orbitaban alrededor de Júpiter. Este hecho confirmaba que Copérnico estaba en lo cierto cuando afirmó que todas las cosas no giraban alrededor de la Tierra. Gracias a los nuevos telescopios y sobre todo a las fotografías enviadas por las sondas espaciales se han llegado a identificar un total de 63 satélites que giran alrededor de Júpiter, aunque la mayoría son demasiado pequeños para verlos desde la Tierra. Hasta marzo del año que viene se podrá observar Júpiter en muy buenas condiciones, ya que será visible a partir de la puesta de sol.

La madrugada del pasado domingo a las 3 de la mañana, los cuatro satélites se encontraban alineados con Júpiter, y gracias al Stellarium, un programa gratuíto que nos permite conocer la posición de los astros según la hora y las coordenadas geográficas que le proporcionemos, se podían identificar. Empezando por la izquierda encontramos a Io, el siguiente satélite una vez que pasamos Júpiter es Europa, el siguiente es  Ganímedes , y el último y mas lejano de los cuatro es Calisto.

En las siguientes imágenes, obtenidas con el Stellarium se puede ver perfectamente el movimiento de los satélites alrededor de Júpiter, en tres simulaciones para tres días seguidos a las 3:00h y tomadas desde la misma posición geográfica.

Domingo 05-09-2010, 3:00h

Lunes 06-09-2010, 3:00h

 Martes  07-09-2010, 3:00h

Por desgracia, cada vez es más difícil encontrar un sitio en el que podamos ver el firmamento sin que las luces del alumbrado público nos lo impidan. Hasta hace pocos años sólo con que nos alejáramos unos kilómetros de las ciudades ya podíamos ver un cielo completamente limpio, pero ahora es prácticamente imposible incluso alrededor de pequeños pueblos de menos de 50 habitantes.

Contaminación lumínica a las 3:00h alrededor de un pueblo de menos de 30 habitantes.
Canon 50D, Canon 17-40 f/4 EF L USM a 17 mm. 30" a f 6.3, ISO 1600

Curiosamente, cuando estamos inmersos en una de las mayores crisis económicas y energéticas de la historia, el despilfarro es mayor. ¿Es realmente necesario colocar una farola cada 20 metros en un camino rural?¿Es necesario iluminar una catedral con 20 focos un martes de noviembre a las 5 de la mañana?

Aprovechad para mirar al cielo y disfrutad de Júpiter y sus satélites, de Orión, de Casiopea o de las Pléyades porque cada vez tendremos que ir a sitios más recónditos y alejados si queremos verlos. Por cierto, si ampliais la foto anterior, en línea con la "V" que dejan los dos pinos de la izquierda se puede ver a Aldebarán, la estrella más brillante y la única visible en estas condiciones de la constelación de Tauro y casi en el borde superior y prácticamente eclipsadas por la luz artificial se pueden observar a las Pléyades, un grupo de estrellas (la mayoría de los astrónomos no la considerán una constelación) que siempre me ha gustado. Según la mitología griega, las Pléyades son las hijas de Atlas y de Pleyone que fueron convertidas en estrellas por Zeus para protegerlas del guerrero Orión.